Actualmente, la autonomía de los vehículos eléctricos se ve influida por la capacidad de su batería, es decir, la autonomía del carro se refiere a la distancia que un vehículo podrá recorrer con una única carga de energía, la cual se almacena en las baterías.
Las baterías utilizadas en los vehículos eléctricos se conforman de componentes como el litio, cobalto, níquel o grafeno para su funcionamiento; dichos materiales químicos son bastantes beneficiosos para generar la electricidad que les permite propulsión a los autos.
Pero, no todo es perfecto…
Como en todo auto, las partes de cada vehículo tienen su tiempo de vida útil, a diferencia de un motor tradicional el cual tiene muchas piezas, en el caso de los carros eléctricos, la batería se vuelve uno de los principales mecanismos de funcionamiento.
¿Cómo afectan las baterías de auto eléctricos al medio ambiente cuando llegan a su fin?
Cuando las baterías de los vehículos eléctricos dejan de producir energía, no están agotadas completamente, ya que algunos de sus componentes siguen activos para producir otro tipo de funciones por individual, como, fabricar caucho sintético en el caso del litio.
Debido a que en muchas ocasiones no conocemos sobre las segundas vidas de las baterías, estas terminan enterradas o apiladas en algún lugar o incluso en vertederos, lo que puede ser muy perjudicial para la sociedad y el medio ambiente.
Cuando las baterías son desechadas sin ningún tratamiento, liberan toxinas problemáticas a través de sus celdas. Estas toxinas se pueden convertir en gases de efecto invernadero los cuales aumentan la temperatura del planeta. De igual forma, al desecharlas al exterior, dejándolas expuestas al sol, pueden provocar cortocircuitos y terminar en incendio.
¿Cómo reducir el impacto de las baterías de vehículos eléctricos?
La mejor opción siempre será reciclarlas, pero debido a que los procesos de gestión de los residuos de las baterías de autos eléctricos siguen en estudio, es muy complicado llevar a cabo sus desechos de una forma adecuada.
Sin embargo, al pensar en la posibilidad de adquirir un carro eléctrico, se podría tomar en cuenta que su rendimiento en el mercado sea menor a los tres años, de esta manera aseguraremos la vida útil de las baterías por un largo tiempo.
¿Qué beneficios traería esto?
Al ser carros con menos uso, las probabilidades de desgate disminuyen; la importación de repuestos para baterías sería menor, lo que significa que, el medio ambiente sufrirá menos los procesos poco ecológicos que existen para el cambio y reparación de las baterías en vehículos eléctricos que algunos países llevan a cabo, debido a que no cuentan con los recursos necesarios para desarrollar una gestión de residuos exitosa.
Adquirir un carro eléctrico cuya batería ha tenido poco uso, también puede ser beneficioso para la economía de cada persona, ya que está la garantía que el tiempo de vida de la batería será más larga, lo que significa que los gastos por el recambio de la misma serán a largo plazo.
¿Por qué algunos países prohíben la venta de baterías usadas?
El acceso a la venta de baterías usadas de autos eléctricos sería peligroso, ya que a pesar que puede significar un gran negocio por el reciclaje, los estándares para garantizar la calidad de las baterías usadas no están estipulados aún.
Plantas industriales especializadas
Para evitar consecuencias graves en el medio ambiente y asegurar la tranquilidad de las personas dentro de un país, existe la opción de recurrir a compañías especializadas, las cuales son capaces de separar todos los elementos químicos y materiales de las baterías; Para que esto sea posible se debe contar con una buena gestión de residuos para poder enviarlos a dichas plantas industriales.
Alto voltaje
Las baterías de los autos eléctricos son de alto voltaje; La compra y venta de baterías usadas es un riego para todo el que las adquiera, puesto que, al ser un recurso altamente cargado de energía, las personas quedan expuestas a sufrir un shock eléctrico e intoxicación por gases tóxicos.
De igual forma, el comprar baterías usadas supone un riesgo para el bienestar del conductor por posibles fallas en el sistema eléctrico del vehículo, a causa de una mala instalación de la batería.
El hacer un tratamiento inadecuado de la batería afectaría significativamente a la población y al medio ambiente por sus efectos tan dañinos, lo que al final repercutiría en el bienestar de toda la sociedad.